miércoles, 11 de julio de 2012

LA PRESIDENTA ENTREGA NETBOOKS A ALUMNOS RIONEGRINOS


Un grupo de 30 alumnos de la escuela agropecuaria “ESFA” de Viedma, recibirá mañana, junto a otros estudiantes del país, equipamiento tecnológico de manos de la Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner. 

El acto se realizará en el marco de una nueva muestra de Tecnópolis, en la ciudad de Buenos Aires, oportunidad en que la Mandataria materializará dos millones de entregas de netbooks, correspondientes al programa nacional Conectar Igualdad. 

El programa prevé la distribución de tres millones de netbooks en el período 2010-2012, a alumnos y docentes de educación secundaria de escuelas públicas, de educación especial e Institutos de Formación Docente. Paralelamente, se desarrollan contenidos digitales que se utilizan en propuestas didácticas y se trabaja en los procesos de formación docente para transformar paradigmas, modelos y procesos de aprendizaje y enseñanza. 

El programa contempla el uso de las netbooks en el ámbito escolar y en los hogares, de modo tal que se logre un impacto en la vida diaria de todas las familias y de las más heterogéneas comunidades. Conectar Igualdad es una iniciativa nacional, que busca reducir las brechas digitales, educativas y sociales en toda la extensión del país. 

Es implementada en conjunto por Presidencia de la Naciónla Administración Nacional de Seguridad Social (ANSES), el Ministerio de Educación de la Naciónla Jefatura de Gabinete de Ministros y el Ministerio de Planificación Federal de Inversión Pública y Servicios.

Vía Gobierno de Rio Negro.

lunes, 9 de julio de 2012

Negativa Conjetural de la Patria Grande

“Al fin me encuentro
con mi destino sudamericano”
Jorge Luis Borges - “Poema Conjetural”

No eran más de 60.000 almas las que habitaban Buenos Aires y sus alrededores en 1816. En el resto de las Provincias Unidas del Sud (desde Córdoba hasta Lima) habría unos dos millones y medio. Pero eran indios, salvajes por supuesto. Iletrados, oscuros, bárbaros: una chusma que no merecía ni voz ni voto. Lógicamente, el proyecto que estimulaba la instalación de un descendiente de los incas en el gobierno de la Sudamérica liberada, de la Patria Grande independiente, era un plan de cabezas febriles. Es así, aunque esas cabezas fuesen las de Manuel Belgrano, Martín Miguel de Güemes y, sobre todo, de José de San Martín, a mi modesto entender, el verdadero gestor de las jornadas de la Independencia.

San Martín conocía el retroceso político al que la Santa Alianza había sometido a Europa toda, de la instalación de gobiernos despóticos en todo el Viejo Continente y, sobre todo, de lo peligroso que resultaba para los territorios americanos la restauración del absolutista Fernando VII, que pretendía volver por viejas glorias, a sangre y fuego.
Belgrano también conocía sobre estas cuestiones porque, al igual que San Martín, venía de esa Europa decadente, pero él era un hombre de leyes y evidentemente se necesitaba la mirada de un soldado para sintetizar la estrategia militar de la estructura política consolidada por el propio San Martín: la Logia Lautaro. La propuesta descabellada consistía en cruzar la Cordillera de los Andes para liberar a Chile, luego subir por la zona andina para liberar el Perú y reunirse con las fuerzas que batallaban en Venezuela al mando de Simón Bolívar. Ese Plan Continental, junto a la declaración de la independencia, eran las piedras angulares de la estrategia sanmartiniana.
Pero todos comprendían que con declarar la libertad no alcanzaba. Había que proponer, además, una forma de gobierno. Y allí aparece Manuel Belgrano con su “Plan Inca”, una democracia monárquica constitucional que tendría como cabeza a Juan Bautista Condorcanqui, Túpac Amaru, descendiente en séptima generación de los reyes incas, quien estaría controlado por una cámara vitalicia de caciques y otra de diputados electos. El proyecto mostraba un fuerte contenido americanista, captado de inmediato por San Martín y Güemes, entre otros. Y aunque la historia oficial se haya ocupado de esconder la fuerza de esta idea, hay que recordar que el Congreso aprobó esta medida, aunque por mayoría simple y no por los dos tercios necesarios, dado el boicot de los “pro británicos” diputados porteños que se referían despectivamente al plan como “el gobierno de los chocolates”, “un rey patas sucias” o “una monarquía en ojotas”.
Tomás Manuel de Anchorena, ex secretario de Belgrano en el Ejército del Norte, explicaba que no le molestaba el concepto de monarquía constitucional, pero aclaraba que le parecía una locura pensar “... en un monarca de la casta de los chocolates, cuya persona, si existiera, probablemente tendríamos que sacarla borracha y cubierta de andrajos de alguna chichería para colocarla en el elevado trono de un monarca”.
Sin embargo, como sostiene Eduardo Antesano, “no dejando dudas sobre su carácter de reparación indígena, la declaración de la independencia de las Provincias Unidas en Sud América del 9 de julio de 1816 fue publicada simultáneamente en tres idiomas: castellano, quechua y aymara”. Es más, hasta se habla de una versión en la escritura jeroglífica de los pueblos de Tihuanako.
Como pasaría hoy (acaso como sucedió siempre), Belgrano tuvo que soportar las plumas insidiosas de algunos “mercaderes de la palabra” que se dedicaron puntualmente a infamar esta idea. “Iluso”, “monárquico”, “loco”, fueron algunos de los adjetivos con los que se lo calificó en esos días. Incluso llegó a denunciarse una “conspiración de generales”, como denominó al plan la prensa probritánica-porteña que dirigía Manuel de Sarratea y que se montaba en la pluma canalla de Pazos Silva, un cagatintas asalariado de los intereses porteños (¿no sienten que les hace recordar algo?).
Intereses que, muchos años después, lograrían que Bartolomé Mitre les diera “la derecha” (¡qué otra cosa podía darles!). “A este plan es imposible concederle sentido práctico, ni siquiera sentido común (...) concebido sobre falsas ideas, con más inocencia que penetración política y con tanto patriotismo como falta de sentido práctico...”, dice el historiador oficial, olvidando su deber de objetividad y expresando su odio y su desprecio por cualquier proyecto popular que pudiera conmover el control estratégico de Buenos Aires.
Lo cierto es que, aduciendo una delicada situación militar en el Norte del país, que ponía en peligro la seguridad de los representantes, el Congreso que funcionaba en Tucumán baja a Buenos Aires. El 12 de mayo de 1817 vuelve a quedar solemnemente inaugurado en su sede de la ciudad del puerto y con nueva configuración: los delegados del Alto Perú ya no están, y la representación porteña se “extiende”, hasta hacer que pierda su última apariencia de federal y acabe exhibiendo de manera descarada los proyectos de la elite dirigente que lo dominaba.
Así, la idea de Belgrano se va diluyendo y se muere con la sanción de la Constitución Centralista de 1819 que, naturalmente, produce tantos antagonismos que tardaríamos más de treinta años en resolver (si es que alguna vez fueron resueltos).
Por suerte hoy, la América morena, nuestra patria grande, ha recuperado el rumbo de los sueños de algunos de nuestros mejores hombres de 1816. La Unasur y el Mercosur nos deparan una suerte de Congreso de Tucumán permanente en el que los representantes de todos los países se sientan a dialogar y a consolidar nuestra Independencia.
Ha sido aceptada Venezuela como Miembro Pleno del Mercosur. Su incorporación –que se producirá en pocos días más– sólo ha sido resistida por un grupo minúsculo de argentinos, referentes de un partido político porteño... el PRO.
La diferencia, y lo digo desde lo más profundo del corazón, es que esta vez la historia no se repetirá.
Por Aníbal Fernández Senador de la Nación. Miembro del Instituto de Revisionismo Histórico Manuel Dorrego.

Vía pagina12

Un déjà vu argentino en Europa

Trazar un paralelismo entre lo que ocurre en la periferia europea y la situación previa al colapso de la convertibilidad argentina es casi inevitable. Sin embargo, las alternativas que tienen en el Viejo Continente son distintas. Qué hacer para no repetir la historia.

Un problema político - Por Juan Matías De Lucchi *
Trazar un paralelismo entre la actual situación en la periferia europea y la situación previa al colapso de la convertibilidad argentina es casi inevitable por ciertas características comunes: desempleo, déficit en cuenta corriente, caída de los precios de los títulos públicos, déficit fiscal y conflictividad política y social. Sin embargo, la convertibilidad no sólo no tenía solución práctica, no tenía solución teórica, es decir, no tenía salida aun siendo rediseñada sobre otras bases conceptuales. El déficit crónico en cuenta corriente estaba asociado a un tipo de cambio real apreciado, el endeudamiento público externo era insostenible y los acreedores internacionales habían decidido racionar el crédito. En otras palabras, la Reserva Federal y el gobierno de los Estados Unidos no tenían ningún compromiso formal ni con el sistema financiero local ni con la administración fiscal argentina. A pesar de haber fomentado una economía bimonetaria, el régimen de convertibilidad no formaba parte de ningún tipo de unidad monetaria y fiscal con los Estados Unidos.
En cambio, las economías europeas son parte de una unidad monetaria común, aunque la administración fiscal continúa siendo a nivel nacional. Con lo cual, el Banco Central Europeo (BCE) que establece una política cambiaria uniforme se desentiende de las tasas de interés de los títulos públicos nacionales.
Para el enfoque convencional la causa de la crisis sería el déficit fiscal, que provoca una pérdida de confianza de los acreedores sobre la capacidad de los gobiernos periféricos para servir su deuda pública. No obstante, el déficit fiscal es en realidad endógeno al nivel de actividad de la economía y, por ende, está fuera del control administrativo. Más aún, si en el marco de una contracción de la demanda efectiva el gobierno intentase (como se intenta con los planes de austeridad) mantener contante o reducir el déficit fiscal, probablemente lo termine agravando por los efectos contractivos sobre la propia demanda efectiva. Por lo tanto, la “crisis fiscal” no es una causa, es una consecuencia.
La crisis europea está determinada por los desbalances en el comercio exterior intraeuropeo. Como sostienen los economistas Vernengo y Pérez Caldentey, entre 2000 y 2007, el costo laboral unitario en los países centrales europeos aumentó sólo 7 por ciento, mientras en la periferia un 24 por ciento. Este incremento del costo laboral unitario relativo, combinado a un régimen de cambio fijo, significó para la periferia una apreciación real del tipo de cambio y, consecuentemente, crónicos déficits en cuenta corriente (y endeudamiento público). Como no forma parte del diseño institucional, el BCE no se compromete a intervenir persistentemente en los mercados de bonos nacionales y empuja a la periferia a una encrucijada.
La Unión Europea tendría dos tipos de problemas, solucionables teóricamente. En el corto plazo, el BCE debería salir al rescate de los títulos públicos nacionales y debería avanzar hacia un rediseño financiero que establezca un mercado de eurobonos y, de esta forma, avanzar hacia una unificación fiscal europea. En el largo plazo, el centro periférico (Alemania) debería sacrificar su superávit en cuenta corriente para aumentar la demanda externa de las economías deficitarias y convertirse en la locomotora intrarregional. De esta manera, es razonable suponer que con tal coordinación las tasas de crecimiento de las economías europeas tenderían a converger y se tornaría sustentable la unificación monetaria y fiscal.
Sin embargo, lo que parecería ser un problema de diseño institucional es, en realidad, un problema político de envergadura y una puja de intereses sociales y nacionales. Por lo tanto, el “dilema” europeo puede ordenarse en dos niveles diferentes, que pueden parecer contradictorios, pero en realidad son complementarios. Desde un punto de vista analítico, la Zona Euro sólo tendría solución si se realiza una reconfiguración general. Ahora bien, desde un punto de vista político nacional (el dilema en las últimas elecciones griegas refleja esta idea), las necesidades nacionales no pueden depender de los intereses de las elites dominantes en los países centrales o del curso de los acontecimientos europeos en su integridad. No sería razonable que los desempleados griegos o españoles tengan que esperar necesariamente un cambio de orientación en Alemania. En este sentido, el plan A sería una Europa “heterodoxa” que contemple un fisco supranacional. Pero el plan B debe estar a disposición de la autodeterminación de las naciones: volver a una moneda nacional y establecer una política cambiaria competitiva.
* Investigador Económico Cefidar.
Vía pagina12

¡Deben ser lo gorila deben ser!

Dicho sea con perdón de los gorilas africanos, que son simpáticos, encantadores a veces, y no merecen que así se designe despectivamente a otras especies, es sabido que en la política argentina decirle “gorila” a alguien implica el señalamiento de cualidades que se suponen negativas. El así designado suele ser persona de clase media o alta, ultraconservadora, retardataria y temerosa de todo posible cambio, que aprueba los autoritarismos cuando le conviene y, sobre todo, visceralmente antiperonista.
No importa si su origen ideológico son las dizque derechas o izquierdas, o el siempre improbable centro. Lo que interesa, para esta modesta reflexión, es que el gorilismo describe una actitud argentina perfectamente identificable, que reaparece de manera circunstancial y que, en los últimos tiempos, aflora mediante alianzas inesperadas, asombrosas y que podrían ser divertidas si no fuera que son también peligrosas.
Identificar el gorilismo es fácil, ya que sus manifestaciones son el desprecio racista, el resentimiento de clase, un irreductible comportamiento necio, una decidida e indisimulable intolerancia y una ignorancia pertinaz (salvo en sus núcleos intelectuales, minoritarios, donde hay notables gorilas letrados).
El gorilismo hace que algunas personas tanto aplaudan a quien los manipula, utiliza y arruina, como insultan a los que tienen al menos la voluntad y el deseo de generalizar una vida mejor para la especie. Por ejemplo, el gorilismo dice compartir la idea de que la educación es el camino idóneo para el mejoramiento de los pueblos, pero consiente el cierre de escuelas y el maltrato a la docencia, y ni se diga de sus programas educativos, generalmente retrógrados. Desde luego les encanta la austeridad, pero de los otros. El gorilismo sabe y reconoce y admira que en los países del Primer Mundo se paguen impuestos, pero no quieren pagarlos aquí, y se autoconvencen con la fácil excusa de que “lo que pasa es que acá se roban la plata para hacer caja”.
Al gorilismo lo constituyen miles de personas de bien, quede claro. Suelen ser buenas personas, simpáticas, amistosas, que gustan del asado y el buen vino como cualquiera, pero tienen la curiosa peculiaridad de que cuando mejor les va en materia de trabajo y bienestar, es cuando más se quejan. Y por rarísima e inexplicable razón, no soportan que los que están más abajo en la escala social quieran ascender socialmente mediante trabajo y esfuerzo, de igual modo que la inclusión social les parece apenas demagogia.
Otra extrañísima actitud de muchos gorilas es que combaten alegremente las medidas de gobierno que los benefician, a la vez que sienten una inexplicable nostalgia inconfesada por todos los que le arruinaron presentes anteriores, por caso el señor Domingo Cavallo.
Desde luego se exacerban cuando escuchan o pronuncian palabras que los irritan. Por ejemplo “Perón”, “Evita”, “Kirchner” o “Cristina” son vocablos que instantáneamente les enturbian el cerebro y los llenan de un odio incontrolable hacia “negros”, “bolitas”, “extranjeros”, cartoneros y pobres de cualquier condición (aunque los gorilas de izquierda retóricamente siempre creen estar del lado de los pobres).
Los gorilas de cepa son muy gritones, porque no escuchan, y metafóricamente les crecen pelos, cejas y barbas a la par que una insólita dureza verbal los conduce a una especie de rara furia asesina. Basta leer los comentarios de los lectores de La Nación, Clarín o Perfil, plagados de estos especímenes gorilísticos, donde se alcanzan niveles tan grotescos que espantarían incluso a Don Bartolomé Mitre y a Roberto Noble, y encima con errores ortográficos que horrorizarían a mis maestras de la Escuela Benjamín Zorrilla.
El gorilismo se completa, desde luego, con el oportunismo de políticos y periodistas que en su afán de capitalizarlos creen que hay que entender a los gorilas y entonces les señalan caminos inútiles, los irritan con mentiras sin disimulo y les tocan lo que rima con tal de utilizar su capacidad simia de chillar y armar escándalo, por ejemplo cacerola en mano.
Claro que lo más asombroso, como vemos estos días, es la coincidencia entre el gorilismo tradicional (de origen paquete y derechoso, nostálgico de los supuestos buenos, viejos tiempos de milicos y genocidas) con el gorilismo de izquierda, todo servicio y extravío, y cuya única coherencia histórica es haber pishado siempre fuera del tarro.
Convocados ahora por el señor Hugo Moyano, morocho ex proletario al que hasta hace poco detestaban, se ocuparán entre todos de que Buenos Aires (y no todo el país, que los mirará una vez más con azoro y alarma) sea un caos total.
Es de esperar que el Gobierno no meta la pata y entonces, maravilla de la democracia, veremos caceroleros de Barrio Norte bajo banderas rojas, y a los señores Moyano, Macri, Patricia Bullrich y Cecilia Pando en alegre montón. Con ellos se manifestará el gorilismo porteño, que luego regresará a sus casas a ver cómo los multimedios les cuentan y muestran lo que quieren ver y escuchar.
Sólo cabe rogar que, esta vez, los gorilas vernáculos se parezcan a sus simpáticos primos del tren que inventó Osvaldo Soriano en memorable novela, y no generen violencia. Ese es el único miedo que el gorilismo provoca, y lo único que las tolerantes mayorías argentinas no quieren, desprecian y rechazan.
Por Mempo Giardinelli - Contratapa pagina12

viernes, 6 de julio de 2012

Condenaron a Videla como jefe de un Plan Sistemático de Robo de Bebés


En una jornada histórica, tras una espera de 16 años, la justicia condenó a 50 años de prisión a Jorge Rafael Videla como autor de 20 casos de apropiación de niños durante la última dictadura y señaló que estos hechos se cometieron en el marco de un Plan Sistemático de Robo de Bebés implementado por la última dictadura. 


Con la voz firme, indicando la gravedad de los hechos que se juzgaron, la presidenta del Tribunal Oral Federal 6 María Roqueta comenzó cerca de las 18:30 la lectura de la sentencia que revirtió el antecedente que había dejado el juicio a las Juntas, sobreseyendo a Videla por los casos de apropiación de niños, al considerar que se había tratado de casos aislados. Los jueces no sólo condenaron a Videla por las apropiaciones sino que señalaron que los hechos fueron “implementados mediante una práctica sistemática y generalizada de sustracción, retención y ocultamiento de menores de edad, haciendo incierta, alterando o suprimiendo su identidad, en ocasión del secuestro, cautiverio, desaparición o muerte de sus madres en el marco de un plan general de aniquilación que se desplegó sobre parte de la población civil con el argumento de combatir la subversión, implementando métodos de terrorismo de Estado durante los años 1976 a 1983 de la última dictadura militar”. 

La satisfacción del público se escuchó en un grito general y aplausos que duraron los segundos que demoró la jueza en llamar a silencio. También se hizo carne en los pequeños gestos de felicidad entre las Abuelas de Plaza de Mayo y sus nietos que estaban entre el público. La titular de Abuelas, Estela de Carlotto, celebró el fallo al destacar que por primera vez “la justicia impone semejante pena y se expone explícitamente que existió un Plan Sistemático puesto en práctica, elaborado y ejecutado por los represores”, sin embargo señaló que el juicio le dejó “una mezcla de sensaciones” al haber obtenido algunas penas más bajas que las reclamadas por la asociación. 

La nieta Victoria Montenegro, quien dio uno de los testimonios más duros que se escucharon durante el debate, consideró “reparadora” la sentencia y recordó que en este juicio declaró por primera vez ante la justicia con su nombre biológico, ya que antes había acudido a la justicia para ayudar a su apropiador, Hermán Tetzlaff. 
Luego de agradecer al INCAA, que realiza las grabaciones de las audiencias y al Centro Ulloa, que asistió a las víctimas, entre otros, la jueza arrancó con la lectura de la sentencia. Luego de rechazar pedidos de nulidades de las defensas, Roqueta detalló las condenas: el máximo de las penas fue para Videla, como máximo responsable de la apropiación de 20 niños, entre quienes se encuentran los nietos restituidos Francisco Madariaga y Victoria Montenegro y los nietos de las fundadoras de Abuelas, Chicha Mariani y Estela de Carlotto. 

Si bien la fiscalía había reclamado la misma pena (la máxima que establece el Código Penal) para Reinaldo Bignone, Jorge Tigre Acosta, Rubén Franco y Antonio Vañek, todos autores mediatos del robo de bebés como jefes y subjefes, el tribunal estableció para ellos penas más bajas. 

Los ex marinos Vañek y Acosta, acusados por los diez casos de nacimientos en la maternidad que funcionó en el centro clandestino de detención ESMA, recibieron penas de 40 y 30 años respectivamente. La diferencia de la pena se debe a que el Tigre Acosta, ex jefe del Grupo de Tareas de la ESMA, fue señalado como coautor mientras que su ex superior como autor de las apropiaciones. Por su parte, el ex jefe de Campo de Mayo, Santiago Omar Riveros fue condenado a 20 años de prisión.

Bignone, acusado junto a Franco por su responsabilidad en haber perpetuado y garantizado la impunidad de las apropiaciones al sancionar la ley de autoamnistía y haber declarado muertos a los niños sustraídos, fue condenado a 15 años como partícipe necesario de 31 casos. Por los mismos hechos, el ex jefe de la Armada Franco fue absuelto ya que el tribunal consideró que no se acreditaron los hechos materia de acusación.

Para los autores directos, quienes de su propia mano participaron en el robo de los niños, las penas fueron desde 15 años para Víctor Gallo, como coautor de la apropiación de Francisco Madariaga, hasta 5 años para quien fuera su esposa, Susana Colombo, quien alegó también haber sido víctima de la violencia que ejercía el ex capitán del Ejército. 

El mismo argumento repitió ayer por la mañana al hacer uso de sus últimas palabras en el juicio. La mujer dijo desconocer el origen del niño, robado de su madre luego de dar a luz en el Hospital Militar de Campo de Mayo, y pidió perdón por no haber “actuado de otra manera” en relación al silencio que mantuvo sobre la verdadera identidad del joven restituido. 

Francisco, quien recuperó su identidad en 2010 para conocer a su padre, Abel Madariaga, lloró sin consuelo al escuchar la sentencia mientras Estela de Carlotto intentaba contenerlo.  

El ex prefecto Juan Antonio Azic también fue condenado como autor material de la supresión de la identidad de la actual diputada y nieta restituida Victoria Donda. El tribunal lo sentenció a 14 años de prisión como coautor del hecho. Mientras que el ex médico naval Jorge Magnacco, acusado por haber intervenido en el parto de Cecilia Viñas en la ESMA, fue condenado a diez años de prisión como partícipe necesario de la apropiación de Javier Penino Viñas.  

Además de Franco, el TOF 6 también absolvió a Eduardo Ruffo, ya condenado años atrás por la apropiación de dos niños durante la última dictadura y por su rol en el centro clandestino de detención Automotores Orletti. El ex integrante de la Triple A estaba acusado de haber integrado la patota que secuestró a la uruguaya Sara Méndez y a su hijo, Simón, luego apropiado. Si bien se dispuso su libertad en esta causa, esta no se hará efectiva por las condenas anteriores.

jueves, 5 de julio de 2012

La CGT se encamina a la fractura

Representantes de Hugo Moyano y de los sectores enfrentados al camionero dialogaron pero no acordaron. Los moyanistas ratificaron que el congreso se realizará el 12 de julio. El ministro Tomada dijo que no hay fecha para que se pronuncie Trabajo.

El Ministerio de Trabajo no logró conciliar posiciones entre los sectores que pugnan por la conducción de la CGT y la central obrera se encamina cada vez a mayor velocidad hacia una colisión cuyo resultado hoy es incierto. Luego de más de tres horas de reunión, el sector encabezado por Hugo Moyano se negó a poner en suspenso la convocatoria al congreso nacional del 12 de julio, condición que pedían los opositores para dar de baja los pedidos de impugnación que presentaron. Ahora queda en manos de esa cartera expedirse sobre esa denuncia, que acusa irregularidades en la reunión de Consejo Directivo del 24 de abril donde se decidió la convocatoria. Según aseguró el ministro Carlos Tomada en conferencia de prensa, “no hay plazos” para que se tome esa decisión, aunque en el edificio de la avenida Alem le confiaron a Página/12 que será antes del 12. “No importa qué se decida, el actor que se sienta perjudicado va a recurrir a la Justicia”, aseguran allí, por lo que descuentan que este conflicto excederá esa instancia. El moyanismo, en principio, ya anticipó que desconocerá la sentencia por considerar que los problemas deben resolverse en el seno de la organización.
“Vinimos por una cuestión de cortesía”, transparentó Julio Piumato (Judiciales), uno de los representantes del sector encabezado por el titular de la CGT en la audiencia de ayer: desde el entorno del camionero ya no confían en sus interlocutores (“ni en los sindicales ni en los políticos”, aseguran) por lo que permanecieron atrincherados en su convocatoria al congreso en el que se elegirán las nuevas autoridades. En cualquier negociación que se entable desde ahora hasta el 12, la otra parte deberá conceder en este punto, sostienen cerca del camionero, donde califican de “inamovible” esa cita. Así, la oferta presentada ayer por la oposición de “desistir de la impugnación para abrir una mesa de diálogo y dejar sin efecto el congreso en función de hallar una solución” no tuvo cabida.
El argumento del moyanismo, que ayer fue expresado por el canillita Omar Plaini, es que ese sector, por conducir la central, “tiene la responsabilidad administrativa de llevar adelante los actos para que la CGT renueve autoridades”. Sin embargo, cuando se les ofreció prorrogar los actuales mandatos tampoco aceptaron esa salida. Tampoco accedieron a realizar un cuarto intermedio para consultar esa decisión con Moyano y otros dirigentes de ese grupo. “Nosotros seguimos adelante con el congreso del 12 de julio y les ofrecimos a los gremios impugnantes y a todos los integrantes del movimiento obrero que se puede dialogar y se puede hacer”, corroboró Piumato a la salida del mitin. El punto ya fue reiterado tantas veces por parte de los voceros del titular cegetista que parece inamovible. De todas formas se convocaron para esta mañana en la sede de Azopardo para “analizar” lo que quedó de la jornada de ayer y luego brindar una conferencia de prensa.
Desde el otro lado, el dirigente de Sanidad Carlos West Ocampo, uno de “los Gordos”, el sector más intransigente contra la actual conducción, dio por acabadas las conversaciones: “No hay nada, se terminó todo”, sentenció al salir del encuentro que se llevó a cabo en el edificio que Trabajo tiene sobre la avenida Callao, a una cuadra del Congreso. West Ocampo también se mostró confiado en que el ministerio convalidará las impugnaciones presentadas respecto de la convocatoria a elecciones aunque no quiso anticipar cuál sería la siguiente jugada de la oposición en ese caso. “Hay tiempo para eso”, se excusó para evitar confirmar que habrá una convocatoria electoral paralela.
Por la noche, Tomada dio una conferencia de prensa en la que transmitió las novedades del encuentro y destacó, a pesar de las diferencias, que “los sectores en disputa destacaron la necesidad de la unidad del movimiento obrero” y también “la responsabilidad de los gremialistas involucrados en hallar una solución”. Consultado acerca de una fecha estimativa para expedirse sobre las impugnaciones, el ministro aseguró que “no hay un plazo para analizar el expediente”, aunque este diario pudo averiguar que la intención es que la resolución llegue antes del congreso convocado, ya que, en ese caso, “se agregaría otro problema más” a una situación de por sí compleja. Respecto de la decisión, lo cierto es que aunque resta un análisis pormenorizado del incidente, en el ministerio reconocen que hubo irregularidades en la convocatoria del 24 de abril.
La reunión de ayer fue encabezada por la directora nacional de Asociaciones Sindicales, Elena Otaola, y contó con la presencia de Piumato, Plaini y el panadero Abel Frutos por parte de la CGT, mientras que los impugnantes estuvieron representados por West Ocampo, Julio Ieraci (Luz y Fuerza) y Oscar Romero (Smata).
Vía pagina12